30 de diciembre de 2018


No era mi día. Ni mi semana, ni mi mes, ni mi año. Ni mi vida. ¡Maldita sea!

Charles Bukowski - Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones 

31 de mayo de 2017

Carpe Diem

"Me dijo que hay cosas que deben creerse, no entenderse. 
Intentar entenderlas es peor que matarlas"

Abelardo Castillo

…No hay nada que entender, ella misma me lo dijo la última tarde. Hay que creer. Yo tenía que creer simplemente lo que estaba ocurriendo, tomarlo con naturalidad: vivirlo. Como si se me hubiese concedido, o se nos hubiera concedido a los dos, un favor especial. Ese día fue una dádiva, y fue real, y lo real no precisa explicación alguna…
…Ella habría dicho que la prueba de que existe es que es hermoso. Todo lo demás son palabras…
…La vida real puede ser así, tiene que ser así, y el que no se da cuenta a tiempo es un triste hijo de puta…
…Dijo que sí, que íbamos a ir adonde yo quisiera, pero que debía decirme algo. Había pensado no hacerlo, le estaba permitido no hacerlo, pero ahora sentía que era necesario, cualquier otra cosa sería una deslealtad. No te olvides que ésta soy yo, me dijo, no te olvides que me llamaste y que vine, que estoy acá con vos y que vamos a estar juntos muchas horas todavía. Pensé que se trataba de otro hombre, pensé que era capaz de matarla. Pero no pude hablar porque me puso la mano sobre los labios. Se reía y le brillaban mucho los ojos, y era como verla a través de la lluvia. Me dijo que a veces yo era muy estúpido, me dijo que sabía lo que yo estaba pensando, era muy fácil saberlo, porque los celos les ponen la cara verde a los estúpidos. Me dijo que hay cosas que deben creerse, no entenderse. Intentar entenderlas es peor que matarlas. Me habló del resplandor efímero de la belleza y de su verdad. Me dijo que la perdonara por lo que iba a hacer, y me clavó las uñas en el hueso de la mano hasta dejarme cuatro nítidas rayas de sangre, volvió a decir que era ella, que por eso podía causar dolor y también sentirlo, que era real, y me dijo que estaba muerta y que si en algún momento del largo atardecer que todavía nos quedaba, si en algún minuto de la noche yo llegaba a sentir que esto era triste, y no, como debía serlo, muy hermoso, habríamos perdido para siempre algo que se nos había otorgado, habríamos vuelto a perder nuestro día perdido, nuestra pequeña flor para cortar…

Abelardo Castillo – Carpe Diem – (Fragmentos)

24 de diciembre de 2016

Tu propio Mesías




Te despiertas
Hay tres palabras escritas en tu pecho:
 “Llegó el momento”
Vas a salir a buscar tu libertad
Ya no serás un esclavo, nunca más
Te levantas de la cama, agarras tus cosas, corres hacia afuera
Y entonces… Allí estás…
Libre… Con la primera luz del día
Detrás de ti está tu pasado, todo lo que te precede, todo lo que pensabas que sabías
Comienzas a correr
Y mientras corres, intentas escuchar la voz de El Divino
Pero no oyes nada…
Entonces te detienes, intentas escuchar con más atención
¿Qué? ¿Qué es eso? ¿No es nada?
No… Es la paz…

Para mantenerte vivo, vuelves a contar la historia de tu huida
Te la repites a ti mismo una y otra vez
Voy a salir…
Miras por encima de tu hombro
¿Hay alguien detrás de mí?
¿O alguien viene a salvarme?

Estás esperando un milagro
Estás esperando que se abran las aguas del mar
Bueno, pero ese es un milagro muy antiguo
Entonces, ¿qué te parece esto?:
¿Y si el milagro eres tú?
¿Y si tuvieras que ser tu propio Mesías?
¿Qué pasaría?