15 de octubre de 2014

Libros

Francisco Umbral

“Escucho con mis ojos a los muertos” dijo Quevedo.
Siempre podremos escuchar con nuestros ojos a los libros.

–¿Por qué escribe usted tantos libros?
–Por el olor.

Y no me entienden. Creen que escribo muchos libros –que tampoco son tantos– por el dinero, por la impaciencia, por la avaricia (eso sí que da risa) o por la gloria (todavía más risa). Y no, yo escribo los libros por el olor, por esa emoción silvestre y culta a la vez de oler por primera vez un libro, un libro mío.
Por el olor. Se escriben libros por el olor. Yo he observado a otros escritores y todos huelen sus libros.
Escribir un libro, conocer a una muchacha, jugar con un niño, subir a un árbol. Mundos pequeños e intensos, microcosmos donde está todo el cosmos. 
Acabo de escribir otro libro.

Francisco Umbral – Mis paraísos artificiales 

5 de octubre de 2014

Despierta

despierta sonrisa
atascada en el tiempo
mis ojos de miel
enredados de sueño
lunática luna
lento y redondo velero
regálame alas
acércame al cielo

3 de septiembre de 2014

Extranjera de mí

No es la clase de música que escucho habitualmente, pero me gusta mucho la voz de esta mujer, tiene algo especial… Transparencia, creo. No sé… Me gusta.
Y la letra de esta canción, es preciosa...


Mil caminos van escritos en mi mano
Mil millones de miradas que me envuelven
Y yo sin resistirme a cada una
Sin saber si hay un destino que me quede

Voy cediendo ante el conjuro de esos ojos
como un junco que se mece en ese viento
Dócil al vaivén de sus impulsos
pretensiones, y todos los deseos

Liviano el paso, una pluma en el aire
frente a los remolinos de mil vidas
Y todas me seducen con su canto
todas y más, aspiran a ser mías

Yo que creía que la vida era del tiempo
por conocer mis virtudes, mis mentiras
y el amor, y el dolor, y en cada duelo
resucitar cantando nuevo día

Ya no sé, porque hoy he visto aquí en mis ojos
esta pena y la inquietud de no ser ellas
las que dictan mis manos dibujadas
de destinos fugaces, y de estrellas

De pretender bailar con la medusa
flotar en cada tímida marea
Y nunca ser la misma, y siempre otra
nacida en otros ojos, y extranjera

Y extranjera de mí, sin una vida
Sin una vida sola, y verdadera

Sandra Corizzo